El olor de Centroamérica

Written by Transformandonos

Taxi hacia Santiago Atitlán 8/5/18

Guate nos pilló por sorpresa.
En la puerta del aeropuerto un buen número de personas nos ofrecían sus taxis, shuttles y nos hacían planes para llegar a Santiago de Atitlan.
Era tarde y había que estar al quite para obtener lo que queríamos y a ser posible a buen precio.
Por un lado Cris y yo regresamos a preguntar a las agencias del aeropuerto mientras Chemita batía una oferta que le había hecho… un vendedor de flores para llevarnos. Al final nos fuimos con el hombre del vendedor de flores y a un precio muy bueno los 4 en taxi. Francisco, el taxista resultó ser un hombre bueno y simpático y tener mucha habilidad e inteligencia al volante.
Costó un rato salir de Guatemala ciudad y tuvimos varios imprevistos que nos enseñaron la primera lección; el tiempo aquí es relativo. Quien dice 4 horas para llegar a Santiago dice 5. O lo que sea.
En el camino nos encontramos un camión volcado y un gran número de personas observando qué pasaba.
Lo que parecía que iba a ser un absoluto caos se organizó en un chasquido de dedos con la noticia de que continuábamos la marcha. Impresionante Guate dando lecciones al prejuicioso.
Lo que ocurrió después del atasco fue maravilloso.
Quizá por haber salido los primeros, gracias al ingenio de Francisco y con ello avanzar por una carretera con mucha menos polución, entró un olor por la ventana.
Lo devoré, lo pensé y repensé. Lo atesoré… olía a Centroamérica.


Quizá una tierra húmeda a buena temperatura (llegamos con 25 grados), quizá la lluvia sobre la vegetación cálida, pero Guate olía a Centroamérica. Se lo comenté a Cris y resulta que ella también lo había percibido. Que importante es el, nunca suficientemente bien ponderado, sentido del olfato.

Iván.

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