Epílogo. Recinto Pensamiento

Written by Transformandonos

Los años pares nos conectan con América- Latina. Os comparto las últimas reflexiones que surgen del viaje del 2018 con el Proyecto Latido-América. Una transformación personal que nos acompaña en esta filosofía de vida que es para nosotros/as la Pedagogía Activa. Estas palabras fueron escritas por mi compañero de vida Iván. Espero que os acaricien el alma.

“¿Veis eso?”, nos dijo el guía de Recinto Pensamiento, una preciosa reserva natural en Manizales, Colombia. Señalaba la ciudad rodeada por ríos de coches. “¿Escucháis eso?”. Rodeados por la exuberante vegetación, se apreciaba a lo lejos el estruendoso zumbido de las calles, las máquinas, las carreteras y el día a día. “Ahí vivimos nosotros”, “dentro de ese ruido”…

Me ha costado más de un año sentarme a escribir el epílogo de Latidoamérica. Y es porque me ha costado un año integrar la lección. Respirar aquí con el alma que te deja en el cuerpo América Latina. Darme cuenta de que las sensaciones que vivo allí, la paz que me proporciona, la forma de sentir la naturaleza y el mundo me pertenecen independientemente de donde esté. Mirar todo como miro a Latinoamérica. Tratar a los demás como tratamos a los niños y niñas, cuya presencia nos saca una sonrisa y nos llena de amor hacia ellos. Tratar a los demás como les tratan los niños y niñas, sin prejuicios, sin fijarse en su edad, género o raza, sus imperfecciones, su apariencia… Solo mirando a sus ojos. Solo interactuando con amor. “Todos somos hijos de la misma madre. Cuando uno ve la tierra no ve líneas”. Ay las líneas del egoísmo, la ceguera y la marginación. Las hijas de las guerras.

Es vital dedicarse tiempo a uno mismo y a quien quiere. “Eso es riqueza”. “El dinero es tiempo”, pagamos con el dinero que nos da pasar tiempo dedicados al trabajo, y “somos pobres y esclavos”. Hay que dedicar tiempo a sentir. Darse ese tiempo sin que importe el tiempo. Salir del río de automóviles y el estruendo de las poblaciones. Hay que darse cuenta de los objetivos en torno a los cuales queremos vivir y no quedar atrapados y ensordecidos en nuestra pobreza y esclavitud. ¿Cuánto tiempo pasamos dedicados a lo que consideramos realmente Vida? ¿Cuánto simplemente a sentir cualidades como la estética, la belleza de lo bello? ¿Cuánto silencio nos regalamos? ¿Cuanto silencio de nuestra propia mente?

¿Cuándo nos conectamos a nosotros mismos por última vez? ¿Cuándo nos sentimos realizados sin drogas de cualquier tipo, sin necesitar la aprobación de nadie, sin gastar dinero-tiempo, sin juzgarse, sin subirlo a redes sociales, sin capturarlo con un móvil, siendo conscientes de ese vivir?

No sé qué partes dijo el guía y cuales derivé de sus palabras, pero en Recinto Pensamiento conectamos y fluyó una magia que cristalizó la esencia de Latidoamérica.

Vivan como si la vida no fuera infinita, ni  la salud, ni las personas amadas, ni el atardecer de hoy, ni las flores, ni los pájaros.

Vivan con alegría infinita, amor infinito, paz infinita, vivan para ustedes y no para el qué dirán (que lo dirán siempre para desgracia del juzgante), reciban y creen abrazos y sonrisas y carcajadas infinitas, sientan hasta dentro del alma la Pacha Mama, siembren todo el bien posible pero sin dejarse la vida en ello.

Iván

2 thoughts on “Epílogo. Recinto Pensamiento

  1. Lubna says:

    Pero que palabras tan preciosas, sabias, que lección de vida y como me resuena. Gracias por compartir e inspirar.

    • Transformandonos says:

      Gracias Lubna! Un gusto saber que van de corazón a corazón

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