Transformación personal desde la pedagogía Waldorf (Entrevista a Aguamarina del blog De mi casa al mundo)

Written by Transformandonos

Hoy hablamos con Aguamarina, la autora del blog De mi casa al mundo. Si la sigues, sabes que esta gran mujer tiene mucho que aportar. Yo soy su fan desde hace años porque todo lo que trasmite lo hace desde el corazón (y llega a nuestros corazones). Hemos podido charlar sobre uno de los puntos que tenemos en común, la importancia de la transformación de la persona adulta para acompañar a la infancia. Nos lo cuenta desde la perspectiva de la pedagogía Waldorf.

La pedagogía Waldorf cuida que desde las primeras edades se tome conciencia de su propio cuerpo, se desarrollen las capacidades de los sentidos (12 según R. Steiner) a través de la propia experiencia diaria y espiritual para que los niños y niñas consigan “sentirse bien dentro de su propio cuerpo”. ¿Este trabajo inicial, qué supone para el crecimiento personal?

Partimos de la base de que el desarrollo de la vida sensorial en el niño/a está íntimamente ligado con el desarrollo de la conciencia propia, la configuración de los vínculos y la manera de relacionarse con el entorno y también con los demás, esto significa que en realidad va mucho más allá de cómo vive el niño/a dentro de su cuerpo o del sentir de su cuerpo.

Por eso para la pedagogía Waldorf es muy importante que el niño/a pueda tener experiencias sensoriales plenas de vida y de contenido, ya que son el suelo que necesita para desarrollar su YO de una manera conectada con su vida corporal y anímica.

En tiempos prístinos

Vivía con fuerza en el alma de los iniciados
el pensamiento de  que.
en forma natural
todos los hombres están enfermos.
Y la educación era vista
Como proceso curativo,
Que le daba al niño salud conforme maduraba
Convirtiéndolo así  en un hombre íntegro
Rudolf Steiner

Steiner contemplaba la educación como un “proceso curativo” ¿puedes explicarnos qué significa esto?

La pedagogía Waldorf incluye la denominada “pedagogía curativa” en la que se ofrece una dimensión terapéutica cuando hay alguna dificultad o necesidad educativa especial. De esta manera que se pueda acompañar a cada niño/a en su proceso de desarrollo e individualización.

En estos casos se sigue el plan de estudios de las escuelas Waldorf, adaptándose a su nivel de desarrollo pero siempre trabajando desde la vivencia. Los contenidos se vivencian, por lo que el arte, el movimiento, la exploración a través de los sentidos,… son fundamentales.

Más allá de esto, al ser la pedagogía Waldorf una mirada holística del ser humano va a buscar siempre el desarrollo armonioso del niño/a, por lo que ayuda siempre a compensar y/o equilibrar lo que al niño/a le cueste más desplegar.

Sigo descubriendo recursos con los que se trabaja desde esta pedagogía toda la parte de Inteligencia Intrapersonal. Por ejemplo, la primera semana de noviembre, celebrando San Martín,  se tiene por costumbre en muchas escuelas Waldorf crear un pequeño farolillo de papel para simbolizar que encendemos y cuidamos nuestra propia luz interior en preparación de los días más oscuros del año. ¿Por qué son tan importantes los rituales desde la infancia? ¿Puedes compartirnos cuáles son tus favoritos?

Sí, en la pedagogía Waldorf se da mucha importancia a integrar el ritmo de la vida de una forma más consciente. El ritmo de la vida con sus ritmos semanales, mensuales y estacionales da estructura y nutre nuestra propia vida y esto es porque lo que se vive afuera en la naturaleza, también lo vivimos interiormente. Es un principio espiritual universal.

Por eso en la pedagogía se hace uso de rituales simbólicos muy bellos que nutren a todos los niveles. La fiesta del farol es un ejemplo; se celebra en un momento en el que ya ha llegado el otoño, la naturaleza se prepara para su descanso invernal, la luz del sol se va desvaneciendo y nosotros entramos también en un proceso de ir hacia adentro, de interiorización, de cuidarnos y atendernos (nuestra luz interior) de otra manera. De ahí que por San Martín se haga un desfile de farolillos, se canten canciones, se compartan alimentos propios de la estación…

Hace años publiqué en el blog un pequeño DIY para hacer un farolillo de San Martin:

Otra de las propuestas para integrar el ritmo de la naturaleza es la mesa de estación, en el blog he publicado ampliamente sobre ello.

Y un ritual que me gusta especialmente es el de la espiral del adviento, no tan conocido en España.

El maestro y la maestra Waldorf viven un auténtico proceso de reflexión e introspección sobre su práctica diaria “¿Qué influencia tiene esta actividad sobre su desarrollo? ¿Qué es lo que les dice mi postura, mi vestimenta, mi mímica, mis movimientos? ¿Qué efecto tiene en los niños mi tono de voz?” Para Steiner “Toda educación es autoeducación. Sólo aquello que por mi trabajo se transforma en mí sana, nutre y libera al niño” ¿Qué procesos de transformación personal viven los maestros y maestras Waldorf?

En los tres verbos “compenétrate”, “ten valentía”, “agudiza tu sentir”, se remarca al elemento volitivo. No se dice ’desarróllate hacia’, sino que el punto de partida es claramente: Todos tenemos dentro de nosotros estas facultades, ‘competencias’, es menester tan solo, tomar conciencia de las mismas, activarlas. Al abordar estas tres facultades, el alma se desarrolla hacia la sabiduría, la belleza, el vigor. Entonces, nos hallamos en evolución. Y esto, para el niño, el ser humano en evolución, es lo verdaderamente interesante y perceptible en el maestro: Se está desarrollando. Eso, lo imita el niño, lo toma como ejemplo.

Las siete virtudes del arte de educar. Christof Wiechert

Una de las cosas que más me gustan precisamente de la pedagogía Waldorf es la preparación de los y las maestras, pues hacen un trabajo muy consciente que empieza en ellos mismos. Porque como decía Steiner, uno no puede enseñar algo que no ha conquistado en sí mismo, y si sabemos que principalmente el primer septenio de vida los niños/as aprenden por imitación, entonces debemos ser dignos de ser imitados. No podemos pedirle a un niño/a que no grite, si nosotros gritamos…

Por eso el maestro/a Waldorf hace un trabajo interior de desarrollo personal muy importante, algo que hoy en día en la escuela tradicional ni se tiene en cuenta, ni tampoco se facilita.

¿Qué supuso para ti a nivel personal que tu hija fuera a una escuela Waldorf? ¿Qué cambios supuso en vuestro hogar?

Primero de todo conocer esta pedagogía nos ofreció una mirada muy afín al sentir que teníamos como padre y madre cuando nos encontrábamos justo en un proceso muy importante de autoconocimiento y transformación interior.

La escuela Waldorf nos ayudó muchísimo a saber acompañar a nuestra hija, nos ofreció una manera de hacer que encajaba perfectamente con lo que sentíamos que debía ser (muy diferente  a lo que nosotros recibimos de niños) pero que era respetuosa con cada una de sus fases de desarrollo. Y nos ofreció recursos para poder ofrecerle lo que ella necesita en cada momento.

Nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza, con los alimentos, con el juego, con los cuentos,  con el arte… ¡todo cambió! Nos permitió conectarnos más a nosotros mismos, sanamos muchas cosas de nuestras propias infancias, y nos ayudó a re-conectarnos con la vida.

Con el paso de los años y de poder observar su evolución (y la de muchos niños y niñas de la escuela) hemos podido ir confirmando cómo realmente ha sido la mejor decisión que hemos hecho.

 

Aguamarina, gracias de corazón por compartir con TransFormándonos.

A ti te invito a pasarte por su página y realizar el Reto Detox Emocional para mamás. Es gratuito, no tiene límite de tiempo y es apto para todas las mujeres que, sean madres o no, quieran mejorar su relación con la infancia.

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