¡Mi hijo/a no come! (10 tips para crear una relación sana con la comida)

Written by Transformandonos

No son pocas las familias que en las asesorías, tras explicarme  las dificultades que se encuentran en su día a día con sus peques, terminan añadiendo “y encima come fatal”. En este post me gustaría darte unos Tips para ir reparando este hecho.

El objetivo final es que tu hija/o tenga una relación sana con la comida durante su crecimiento y en el futuro. Tener esta meta clara, nos enfoca a la hora de tomar ciertas decisiones al respecto, anteponiendo el objetivo a largo plazo (que tenga una relación sana con la comida) a los objetivos cortoplacistas (que se termine hoy el plato).

Una vez que tenemos claro esto, vamos a entrar en las claves que nos harán ir consiguiendo paulatinamente este hecho:

  1. La primera propuesta es, en la comida, no hables de la comida. Intentar tener un momento distendido en familia charlando sobre nuestras cosas es lo ideal para sentir la hora del almuerzo como un momento de compartir en familia, un momento agradable y de conexión. Debemos evitar estar presionando continuamente para que coman, haciendo alusiones a la cantidad que están comiendo o lanzar amenazas sobre lo que pasará si no alcanzan tus expectativas. Esto solo crea tensiones y juegos de poder.
  2. Eliminar las pantallas en la hora de comer. Es ideal que, para que sea un momento distendido, tengamos la televisión apagada y de esta manera podemos favorecer el diálogo entre los componentes de la familia. Y mucho más eliminar la tablet si sólo la está usando nuestra hija o hijo. Porque si lo que pretendemos es que este/a coma de manera autónoma y autorregulada, debemos eliminar todos los elementos distractores de su alcance.
  3. Permitirles desde bien pequeños que colaboren a la hora de cocinar. Esto nos va a asegurar que se establezca esta relación saludable con la comida porque le están oliendo, tocando, sintiendo de una manera agradable y natural desde el inicio. Aprenden a valorar lo que cada comida tiene y cada vez van a saber identificar qué es lo que les gusta y lo que no les gusta y, no menos importante, cómo les gusta.
  4. Permitamos que ellas colaboren en la creación de los menús, si ya está dentro de sus capacidades poder hacerlo, así tomarán conciencia de cómo se consigue una alimentación saludable.
  5. Que te acompañen a hacer la compra. Esto es bien habitual, pero mi invitación es a hacerlo de manera consciente. Hacerle partícipe de qué es lo que vamos a comprar y para qué. Y también escuchar sus sugerencias, siempre que no se vean influidos/as por los anuncios de los supermercados.
  6. Permitámosles también que se sirvan los alimentos ellos/as mismos/as a la hora de comer. Esto es un ejercicio de autorregulación que les permite valorar la cantidad de lo que necesitan: si se echa un poco pueden repetir y si se echan demasiado lo pueden tener en cuenta para la próxima vez para que no quede comida en los platos.
  7. También podemos hacer del momento de la comida un ritual en el que ellos/as también se vean implicados/as. Ponen la mesa, pueden crear un centro de flores para decorar la mesa o quizás sean ellos/as los que confeccionen los servilleteros. Piensa de qué manera pueden sentirse parte de este momento. Además, podemos encender una vela al inicio de la comida y apagarla solo cuando todas las personas han terminado de comer le da ese sentido de ritual. Para mí esto es un elemento a introducir cuando los niños y niñas ya sean capaces de permanecer sentados/as el tiempo suficiente que dura una comida.
  8. No olvides ir haciéndoles responsables de sus cosas a la hora de recoger la comida. “Todas colaboramos” decimos en casa. Así que desde pequeños/as pueden llevar su plato al fregadero o pasar un trapo para limpiar la mesa. Y así, poco a poco, irán ganando en responsabilidad y autonomía.
  9. Revisa tus miedos. Puede que esto esté bloqueando u obstaculizando que esta relación saludable con la alimentación se dé. En ocasiones, nuestro miedo a que se atraganten o a que no crezcan o a que se corten… impide que se dé un desarrollo progresivo y saludable en su alimentación. De ahí mi llamada a que revisemos nuestros miedos y podamos trabajarlos para que, estando mejor nosotras, pueda mejorar la situación.
  10. Revisar cómo es la alimentación familiar. Si estamos comiendo comida de calidad, cercana, ecológica a ser posible, eliminando azúcares y procesados. Una alimentación variada y equilibrada que nos asegure la vitalidad necesaria para nuestro día a día. Esto será la muestra de que nosotras, como adultas, también tenemos una relación sana con la comida y por lo tanto, una vez más, podemos servirles de ejemplo en este aspecto tan importante.

Recuerda que todo esto es un proceso, y más si realmente la hora de comer se ha convertido en un calvario para toda la familia. Así que daros tiempo para ir integrando cada cambio y celebrar cada resultado o mejora.

Estoy convencida de que lo que ha germinado la buena relación de mi hija con la comida ha sido iniciar la alimentación complementaria  a través del método Baby Led Weaning (BLW). Permitirle que juegue con la comida que nosotros estábamos comiendo, que la descubra con todos los sentidos, en nuestro caso ha sido un acierto.

Si quieres saber más sobre este método, el próximo sábado 7 de marzo de 2020 estaré en FOES Soria explicando cómo aplicarlo desde casa y también en las escuelas infantiles.

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