PSICOGÉNESIS DE LA ESCRITURA Y SU RELACIÓN CON MONTESSORI

Written by Transformandonos

En los asesoramientos a centros, yo también aprendo con vosotras. El mes pasado estuve acompañando a Lardizabal Herri Eskola en Gipozkoa y descubrí a Myriam Nemirovsky. Ella, entre otras, habla sobre cómo surge el inicio de la escritura. Para mí ha sido un bonito descubrimiento porque me ha servido para ponerle nombre a lo que mi hija está viviendo.

Muchas veces este proceso de iniciación a la escritura pasa desapercibido. Cuando nos centramos en los sonidos que empiezan a reproducir con el habla es mucho más fácil apreciar los avances que van adquiriendo, por su claridad o pronunciación. Pero cuando de la escritura se trata, podemos pensar que simplemente están haciendo garabatos o dibujitos cada vez más pequeños.

La propuesta de la psicogénesis de la escritura mantiene que cada peque tiene una teoría sobre la escritura y para qué sirve esto de escribir y por eso pone a prueba sus hipótesis. A través de estas prácticas va constatando que la escritura sirve para leer, que tiene la intención de comunicar algo, que está escrito y puede leerse, diferencia entre palabras y textos… Todos esos elementos de prueba van construyendo este conocimiento, siempre y cuando pueda tener en su entorno la presencia de modelos escritos, acompañamiento a través de preguntas por parte de las personas adultas, un ambiente cuidado y atención a las situaciones del día a día en las que se da el aprendizaje.

Por eso mi invitación pasa por prestar atención a su diálogo interno, con el que van expresando de adentro hacia afuera todo el proceso. Muchas veces puede parecer simplemente que están en su juego simbólico, reproduciendo lo que ven fuera (por ejemplo, dice estar escribiendo la lista de la compra y tú solo ves dibujitos en un papel) Lo cierto es que en este momento la niña o niño ya es capaz de diferenciar entre dibujo y escritura.

Esta observación nos facilita que todo el proceso de aprendizaje esté acompañado. Es una observación que no debe ser atendida únicamente por las maestras, sino que en casa también podemos servir de gran apoyo. Si el interés por la escritura se da de manera real, cualquier momento será una situación de aprendizaje, y esto es muy importante que lo tengamos en cuenta.

“El conocimiento de lo escrito comienza en situaciones de la vida real, en actividades y ambientes también reales. Según qué tipo de actividades o de materiales las escuelas ofrezcan al niño, estarán en franca contradicción con sus experiencias e hipótesis.”

Ana Teberosky

En este proceso de descubrimiento podemos observar diferentes momentos como:

  • La creación de trazos continuos y discontinuos
  • Poner mayor o menor cantidad de grafías dependiendo de la extensión de lo que quiere escribir.
  • Diferenciación entre las grafías que utiliza fijándose en los elementos que incluye, creando así símil-letras o letras.
  • Escribir una letra para representar a cada sílaba.
  • Escribir una letra para representar un sonido…

En todo este proceso están intentando entender cómo es y para qué sirve la escritura de manera autónoma y a su ritmo, por lo que las propuestas educativas de copia, las letras aisladas y la enseñanza del grafismo los/as desvían de su camino evolutivo.

Con todo lo aprendido puedo constatar que mi hija, con casi 3 años, ya sabe escribir y no solo a su manera, como ella dice, si no que lo hace perfecto atendiendo a su proceso. También insisto en que no se puede comparar con los procesos de otra niña de casi tres años, porque cada persona descubre lo significativo para ella en su momento ideal. Este es el gran aprendizaje, integrar en nuestro ser que existen diferentes niveles previos al uso del sistema convencional de escritura, no determinados por nuestra manera de “enseñarles a escribir”.

RELACIÓN CON EL PLANTEAMIENTO DE MONTESSORI

Este comienzo precoz y esta actitud activa, sin embargo, requiere de ambientes ricos en experiencias letradas, necesita de adultos/as que al igual que reconocen en los balbuceos iniciales de los bebés una intención comunicativa, puedan ver en los garabatos y en las respuestas de los niños de 3 o 4 años a los precursores de la escritura.

Con esto es con lo que nos ayuda el método Montessori, con la creación de espacios ricos en experiencias educativas y materiales manipulativos para que cada cual pueda guiar su propio proceso de aprendizaje a su ritmo y sin expectativas externas.

Así, Montessori diferencia entre:

  • Proceso mecánico de la escritura: preparación de la mano para coger el lápiz con firmeza y hacer trazos.
  • Proceso sensorial de la escritura: descubrimiento de los sonidos
  • Proceso intelectual de la escritura: conocimiento de las grafías

El enfoque Montessori presta un atención minuciosa en la preparación mental y física de la escritura, antes siquiera de proponer al niño sostener un lápiz o utilizar un cuaderno. Esto se hace a través de un gran número de actividades de Vida práctica y de Vida sensorial que constituyen la base sobre la cual se desarrolla la capacidad de escribir, de leer, de razonar…

La escritura como tal es la abstracción de todo un sistema de lenguaje por lo que adelantarnos o apresurarnos a que lo realicen tal cual está establecido puede suponer un bloqueo en el desarrollo autónomo del aprendizaje. Aunque las actividades y propuestas Montessori fueron diseñadas de forma progresivas y estructuradas, yo abrazo esta propuesta con la premisa inicial de María Montessori “No me sigáis a mí, seguid al niño”. Solo de esta manera no perderemos el foco centrándonos en el método, sino que acompañaremos a la infancia con los materiales que mejor atienden al interés concreto de cada momento.

En la pedagogía Montessori, la introducción a la forma escrita no se hace mediante un manual a seguir, sino ofreciendo al niño ocasiones múltiples y concretas para explorar la lengua escrita, equipándolo para una conquista de la lectura. Sus materiales ofrecen al niño y a la niña las claves para la escritura y la lectura en forma de numerosas actividades que permiten preparar de manera separada las aptitudes indispensables para dominar la escritura, por eso se inician en edades tan tempranas. No significa que tenga que aprender a leer y escribir a los 3 años, ni mucho menos, sino que se le invita a explorar, de manera sensorial los sonidos, las letras, la formación de las palabras y la organización de las palabras para formar frases. Y, paralelamente, va perfeccionando su motricidad fina.

Un día, toda esta preparación termina por eclosionar, y sorprendentemente ocurre de un día para otro. Es lo que María Montessori llamaba «la explosión de la lectura»: cuando el/la peque, lenta y minuciosamente preparado/a, comprende de golpe «cómo funciona» y se pone a utilizar todo el bagaje adquirido.

Por todo ello, en mis talleres de Lectoescritura desde el enfoque Montessori conocemos y practicamos con los materiales Montessori para la lectoescritura y también otros derivados de otras pedagogías, como la Waldorf, con el fin de aprovechar el máximo de recursos con los que prevalezca el principio de respetar el ritmo de descubrimiento y aprendizaje de cada ser, sirviéndoles un entorno rico en experiencias que estén llenas de significado para ellas/os.

Si quieres conocer más afondo la propuesta de la psicogénesis de la escritura te recomiendo la lectura de las precursoras:

Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky (1979).

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